Publicada By  ramolva - Educacion, Política    

Carta abierta al ministro/conseller de Educación o a quien corresponda.

Todas las medidas que está tomando el gobierno al respecto de la educación universitaria, son para ahorrarse dinero, no para aumentar la productividad ni la calidad en la educación.

Su gobierno acusa al de Argentina de cambiar las reglas del juego económico a su antojo, lo cual , en opinión del gobierno, es una decisión “arbitraria y discriminatoria” y es algo que, por ahora, afecta a España pero amenaza a cualquier inversor extranjero, que es lesiva para el pueblo argentino y quiebra la confianza que necesita Argentina para salir de la situación actual. Incluso  el portavoz europeo de Comercio, John Clancy declaró que “Una expropiación por parte del Gobierno argentino enviaría una señal muy negativa a inversores, nacionales e internacionales y podría dañar seriamente el clima de negocios en Argentina”.

Siguiendo con esta lógica, yo le contesto que usted ha tomado una decisión arbitraria y discriminatoria, que amenaza a todos los que están pensando en dedicarse a la docencia o invertir en ella. Además, quiebra la confianza que necesita la educación en España para salir de la situación actual. Me explico.

Si quiere cambiar las reglas del juego, lo mínimo que tiene que hacer es consensuarlas con aquellos a los que las va a aplicar y establecer unos plazos de aplicación que permitan cierto margen de maniobra a los “regulados” para adaptarse a las nueva situación. No hacerlo así lleva a profundas injusticias y al síndrome del profesor quemado.

Valoración del sexenio

Nunca fue obligatorio para un profesor la obtención de un sexenio. De hecho se ha tenido que premiar en el pasado para poder obtenerlo en forma de complemento retributivo. De repente es obligatorio y además, los que no lo consigan con una eficiencia del 100% (6 años de cada 6) se les penaliza con la máxima docencia posible que además ha sido incrementada notablemente . ¿Y los que estemos al 80% de dicha eficiencia?¿Se nos quitará un 80% de dicha penalización? Si alguien tiene un perfil investigador básico que no le permite publicar en revistas del nivel exigido por el ministerio, ¿es que no investiga?. Si alguien está desarrollando una importante línea de investigación que no le permite, por el momento, extraer resultados publicables, ¿tampoco investiga? Si publica en muchas revistas y congresos mediocres, siempre según el criterio subjetivo del ministerio, ¿tampoco investiga o lo hace con muy mala calidad?

Todo esto me recuerda al castillo de kafka y a criterios maniqueos profundamente injustos cuyos fundamentos no es hacer trabajar al vago, que también, esa es la coartada; sino encubrir un cambio de paradigma por decreto.

¿Desde cuando un contrato que firmé hace años se cambia unilateralmente por su parte?¿Dónde está el contrato firmado por mí en el que yo acepto ese cambio de contrato? Ya puestos, quítese la careta del todo y súbanos a 40 créditos anuales. Igual de ilegal es la medida.

Valoración de la gestión

Los profesores titulares de universidad tenemos, entre obligaciones docentes, de investigación y de gestión. En muchas ocasiones, las obligaciones de gestión ocultan importantes gastos de funcionamiento de la universidad que se pagan con costosos sacrificios profesionales y personales. Estos gastos ocultos salen muy baratos en comparación a lo que costarían si fueran realizados por gestores profesionales. Durante años, hemos estado ahorrando dinero al contribuyente de forma silenciosa.

Para nada se ha tenido en cuenta esta dedicación a la hora, no ya de crear un sexenio de gestión vivo, sino considerar los años dedicados a estas labores como un paréntesis en la “vida” de un sexenio de investigación.

Por otro lado, la gestión universitaria ha servido siempre como banco de entrenamiento y escuela de dirección para técnicos de la administración de alto rango en ministerios y gobiernos locales. Si ahora se va a producir el incremento tan drástico de la docencia, a nadie le va a rentar dedicarse a la gestión. Es decir, despídase de buscar en la universidad buenos gestores.

Los que están a 16 créditos, no querrán ver perjudicada su carrera, grupos de investigación,… y encima ponerse en riesgo de duplicar su docencia, Los que están a 24 no querrán subir a 32 y los créditos de holgura con los que te pagan la dedicación a gestión no compensarán el abandono de la carrera investigadora, aunque sea de forma temporal. Al no reconocer sexenios de gestión, nadie querrá unas holguras mínimas que, posteriormente, cuando acabe el servicio, se te cobrarán en forma de un incremento docente. Lo que no se reconoce, no se quiere.

Exceso de profesorado

Si a estas medidas se le une un incremento de tasas, un aumento del rendimiento para poder obtener becas, una reordenación de las carreras aprovechando Bolonia, la unificación de centros y la desaparición de carreras redundantes o de baja demanda, preveo que la matrícula para el curso que viene, caerá drásticamente y con ella el presupuesto de becas. Lo cual redundará en la necesidad de menos profesorado. De momento, ese decremento se ha venido produciendo no contratando a profesores asociados. En el curso 2012-2013 ya no se contratará a nadie bajo esta figura y el siguiente paso es comenzar a despedir a profesores contratados no funcionarios. Cuando estas medidas no sean suficientes, comenzarán los traslados, primero entre universidades de la misma localidad y segundo entre centros distantes. Que no se produzcan cierres de universidades enteras. Se me olvidaba decir que todo esto a coste cero; claro.

El aumento de dedicación docente del profesorado, por vía de decreto, todavía hará más exacerbado el “exceso” de personal universitario. Esto unido a una hábil campaña mediática, se nos presentará como parásitos indolentes que en muchos departamentos estarán al 80 o incluso al 70% de carga docente, cuando en valor absoluto, pronto estaremos impartiendo un 50% más de docencia que ahora. Es decir, un incremento de la productividad del 50% y encima nos lo mereceremos por vagos.

Además esto traerá varios efectos colaterales:

  1. Si algunas personas, a 22 créditos no daban la talla, a 32 todavía lo harán menos, entrando en una espiral docente de la cual ya no podrán salir.
  2. Si a 32 créditos alguien consigue el sexenio que le permita estar de nuevo a 24, entonces las preguntas serían: ¿Por qué no lo hizo usted antes a 22?¿Por qué bajar a 24 si a 32 se puede también investigar? ¿No sería mejor ponerlos a todos a 32 y que el darwinismo social filtre a los mejor adaptados o adaptables?

Cambio en la gobernanza de la universidad

Con unos presupuestos cada vez más exiguos, aumentará la presión para incrementar la saturación docente de los profesores. Esto  llevará a disminuir los grupos y masificarlos, al tiempo que la carga por docente se incrementará y las holguras docentes para asumir cargos de gestión en la universidad se reducirán. Esto balanceará la ecuación coste/beneficio hasta una situación en la que no será rentable realizar gestiones en la universidad, de forma que el profesorado estará muchísimo más interesado en obtener un sexenio y eliminar carga docente que en realizar cualquier tipo de gestión.

Esta situación insostenible puede derivar en dos direcciones: que se produzca una inflación del pago por cargo en forma de créditos de holgura, cosa difícil teniendo en cuenta la apretura de los presupuestos o que al quedarse los cargos vacantes y ante la ingobernabilidad de la universidad, se tenga que contratar profesionales de gestión externos, lo cual traerá consigo un cambio en la gobernanza de la universidad y, al estar dirigida por personal externo, se cambiará su naturaleza, misión y valores, haciéndolos más utilitarista y acercándolos a las academias para mayores en las que se han convertido en muchas ocasiones las universidades privadas en España. Dado que unos gestores de calidad capaces de dirigir la universidad cuestan caros y el objetivo es reducir gastos, sólo se podrá pagar a los peores o inexpertos ávidos de hacer curricula rápidamente y saltar a donde se les reconozcan más. Por lo tanto, tendremos gestores no universitarios inexpertos o mediocres que dirigirán a investigadores y docentes sin haber investigado ni impartido una clase en su vida. La zorra cuidando a las gallinas.

Decremento de la investigación

Si a esto se le une el descalabro de los presupuestos en investigación del ministerio, los equipos de investigación que queden estarán bajo minimos y el resto desaparecerán, por lo que preveo la caída de la producción científica tanto en calidad como en cantidad. A esto hay que unirle que para cuando acabe la crisis, una gran cantidad de personal de investigación será irrecuperable. Esto traerá como consecuencia un retraso adicional en el incremento de productividad investigadora de al menos dos o tres años al tener que contratar personal inexperto nuevo. Si a esto se le añade que el incremento de los presupuestos no será equiparable a la caída actual,…

Pérdida de la calidad docente

Por otro lado, existe mucho trabajo oculto, muy mal valorado, alrededor de la docencia que no se aprecia ni por parte del alumnado ni por parte de las instituciones. Ese trabajo se mueve alrededor de la formación del profesorado, pertenencia a comisiones de seguimiento de la docencia, coordinación intra y extra asignaturas, planteamiento de nuevas guías docentes, metodologías de aprendizaje, actualización de temarios, planteamiento de contenidos de nuevas titulaciones, asignaturas,… y en general tiene que ver con las inquietudes docentes del profesorado inconformista que pretende mejorar de año en año la docencia, el aprendizaje de los alumnos, las tasas de aprobados y aprovechamiento del alumnado,… Con el incremento de la docencia experimentado, el tiempo que quedará disponible para estas tareas será tan pequeño, que no habrá posibilidad de dedicarse más que a la gestión obligatoria de las asignaturas, ya de por sí incrementada en los años precedentes: gestión de guías docentes, introducción de notas vía telemática, impresión y gestión de actas, revisión de exámenes, corrección de numerosas pruebas parciales (aprendizaje progresivo lo llaman en el plan Bolonia) e infinidad de otros temas bien conocidos por los que leen estas líneas. En otras palabras, Bolonia queda enterrada y los procesos de mejora continua de la calidad docente también.

A este aspecto, hay que añadir que, con el aumento de las tasas académicas, se va a producir un efecto perverso en la práctica consistente en incrementar la presión de los centros sobre el profesorado para no suspender a los alumnos. Cuantos más suspendan, mayor será la tasa de abandono o la cantidad de créditos matriculados al año que viene. De dicha cantidad depende en buena medida los ingresos de la universidad y por lo tanto, del centro. Obviamente esto se disfrazará bajo los eufemismos de mantenimiento del rendimiento académico, de la mejora de la productividad y demás palabros deslumbrantes que, bajo la picaresca española, se convierten en sandeces que no intentan otra cosasino mantener los ingresos a toda costa.

Agenda oculta

Por lo tanto, no estamos en un ajuste económico, sino en el comienzo de un cambio de paradigma que afecta a toda la estructura y naturaleza de la institución. Las intenciones ocultas, no declaradas por parte de las autoridades educativas que ahora se desvelan son las siguientes:

  1. El profesorado principalmente se debe dedicar a dar clases. Las clases deben ocupar cuanto más tiempo mejor. La rentabilidad del profesor se mide por las clases que imparte. De acuerdo con la Orden JUS/797/2012, de 29 de marzo aparecida en el BOE, una jornada semanal de 37.5h significan 1625h anuales de trabajo; punto tercero de la disposición. Un profesor a 32 créditos anuales, teniendo en cuenta que por cada hora de docencia necesita al menos otra para prepararse el discurso y al menos media para preparar el examen, no digamos para corregirlos,…. eso suma no menos de 30h por crédito de dedicación del profesor. 32 créditos a 30h/crédito, son 960h dedicadas sólo a la docencia pura y asu preparación y gestión. Si añadimos los desplazamientos internos desde el despacho al aula, las tutorías, reuniones de unidades docentes, reuniones para seguimiento de los resultados de la asignatura, de preparación de pruebas evaluatorias,… se puede disparar a 10h más por crédito, es decir, 320h adicionales. Es decir, que ya sólo quedarían ” libres” 1625- 960 – 320 = 345h que se irán en seguimiento de proyectos fin de carrera, dirección de tesinas y demás. ¿Cuando investigo?. Nunca. ¿Y como ya no podrá hacerlo, para qué quiere tanto presupuesto de investigación? Respuesta: Se dedica el 30% a investigación militar, el 40% a créditos reembolsables, es decir, que cuando se piden es porque se han de devolver. Si no estás seguro, no los pides y el resto para investigación.
  2. Como consecuencia de lo anterior, la calidad de la docencia y la implantación de las metodologías activas que propugnaba Bolonia, queda reducido de facto a hacer lo que hemos venido haciendo sin Bolonia. El parto de los montes.
  3. La investigación la costea la empresa privada. Si tu investigación no tiene frutos útiles e inmediatos, no investigas. Esto eliminará cierta investigación supérflua o cosmética pero ciertamente eliminará también mucha investigación de fondo cuya utilidad a largo plazo resulta estratégica para el país y va más allá del retorno inmediato que exigen muchas empresas privadas.
  4. La incapacidad para poder dedicarse a temas de gestión redundará en la contratación de gestores profesionales que no impartan docencia ni investiguen que tendrán que dirigir a profesores e investigadores, al estilo de la gobernanza universitaria americana. Esto tendrá como efecto el encarecimiento del coste de la universidad y de la profesionalización tanto de docentes, como de investigadores como de gestores. ¿Sabran entendernos los gestores?¿Deberemos añadir la incomprensión de unos gestores no universitarios a los padecimientos actuales?¿Se convertirá la universidad en una empresa pública?¿Tras convertirnos en empresa pública, será más fácil realizar un ERE?

Propuestas

Yo propongo medidas más audaces todavía con el fin de ahorrar costes al ministerio con independencia de que se mejoren contenidos, calidades docentes u otros.Así, por ejemplo, se propone

  1. Abolir el sexenio de investigación y el quinquenio docente. Que todo pase, a trienios, tanto de investigación como de docencia. En ellos se debería exigir la mitad de justificación de un sexenio. Obviamente, la remuneración sería la mitad que la del sexenio o quinquenio. De esta forma evitaríamos a todos aquellos profesores que una vez obtenido el sexenio, hacen un trienio de investigación sabático y sólo publican en la última mitad, o al revés, que siguen investigando hasta que obtienen lo justo para el siguiente sexenio y luego se tumban a la bartola a descansar. También se estimularía a todos aquellos profesores que están a menos de 6 años de jubilarse y que han decidido anticipar algo el ocio jubilar. Todo esto como medida provisional y transitoria al anuario de investigación, que es lo que realmente se debería evaluar. De esta manera, también se podría sacar algún año adicional a 32 créditos cuando, aún investigando, no hubieras sacado una investigación de calidad
  2. Endurecer los criterios por los cuales se obtiene un sexenio. De esta manera, cuando se está a punto de solicitar el siguiente, se alargarían unos años más la concesión con el fin de que se imparta más docencia y encima tener la coartada de que no se trabaja.
  3. Bajo ningún concepto establecer reglas de valoración paralelas como que si estás al 50% de la calidad de un sexenio, se te rebaje a la mitad el incremento docente y cosas así. Hay que actuar en plan maniqueo. O todo o nada. Y el todo cada vez más difícil de obtener.
  4. Igualdad de trato que a los tesitandos. Si una publicación ha aparecido en una tesis doctoral, no puede aparecer como aportación personal de otro tesitando. En buena lógica, si una publicación ha sido utilizada por un investigador para obtener un sexenio, que no pueda ser utilizada por otro para lo mismo.

En fin, habrá que estar atentos a los signos de los tiempos.

14 mayo, 2012
 
|   Etiquetas: ,  |