Publicada By  ramolva - Docencia    

PDI. Si se pregunta a cualquier persona que trabaja en la universidad, sin dudar dirá: “Personal Docente e Investigador”. Así es como le venden a uno la moto cuando entra en la universidad por primera vez a dar clases. Los profesores deben dar una docencia de calidad fruto de una investigación de primera línea. Así, tanto la letra “D” como la “I” se ponen en mayúsculas, resaltando que tiene que haber una parte investigadora que finalmente sea transferida a la sociedad a través del alumnado y que la formación del alumnado ha de disponer de contenidos de vanguardia fruto de una investigación de calidad.

Esta es la teoría. La práctica es muy diferente. Pronto te das cuenta que para que la maquinaria universitaria funcione, aparece un punto “G” oculto que no se mencionaba en el acrónimo PDI. Esta “G” no es otra que la Gestión. Gestión Universitaria, por supuesto. Esta gestión tiene un coste altísimo para el PDI. En primer lugar te descuentan créditos docentes para que puedas desempeñar las responsabilidades del cargo con empeño. Sin embargo, eso no es suficiente y en la práctica hay que tirar mano de la “I” también en muchas ocasiones, por lo que en la realidad, muy pocos cargos universitarios pueden llevar con dignidad una mínima “I”.En la práctica, esto tiene una contrapartida: te bajan la baremación docente porque impartes menos clases y te bajan la baremación en investigación porque el tiempo es limitado y tu sólo eres una persona.

Con el enésimo cambio de las reglas del juego llevado a cabo con alevosía, premeditación sin nocturnidad, por el nunca suficientemente recordado ministro de Educación Sr. Wert,  sólo se valora la “I”, por lo que pasamos a ser PdI. Seguiremos hablando, alabando y teorizando sobre la vocación docente del PDI, sobre las metodología activas, sobre el aprendizaje de los alumnos sobre la enseñanza del profesor,… hay que seguir cumpliendo con las formas; pero la realidad no es otra más que si quieres ser algo en la universidad, has de ser PdI. Conclusión:

  1. Intenta ser al menos no ser un mal profesor. Con que seas mediocre es suficiente. Serás considerado en el mismo paquete que los buenos, muy buenos o excelentes y no te penalizarán tu carrera profesional universitaria.
  2. Dedica todo el tiempo que puedas a la Investigación.  Es lo único que pesa de verdad. Además, si ahora van a reducir los presupuestos de investigación a la mitad, más te vale que liberes todo lo que puedas a Investigación.
  3. No te dediques a nada que consuma tiempo de investigación: No cargos de gestión, no PFC, tesis o tesinas  que no rindan resultados publicables, nada de actividades culturales o extraacadémicas o responsabilidades mal pagadas en ECTS.

Si no lo haces así, se te morirá el sexenio y pasarás a estar a 32 ECTS en lugar de 24 y ya no tendrás tiempo ni para rascarte las narices. Entonces sí que se te acabará la “I” y pasarás a ser un Pd (Pordiosero) en el fondo del pozo docente del que prácticamente no tendrás oportunidades para salir una vez entres. En el fondo tu y yo sabremos que en lo que de verdad te habrás convertido es en un PdI (Pedazo de Imbécil) por hacer caso a lo que dicen y no a lo que hacen.

 

P.D. Me indican unos compañeros que han leído este post que el tiempo que he dedicado a escribir esta entrada NO me va a servir para mejorar mi baremo investigador. Es verdad, pero al menos ha servido para quedarme agusto y ayudar a los demás a tener una conciencia crítica. No todo en la vida es “I”.

3 julio, 2012
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